En los últimos años, hemos presenciado el aumento y promoción mediática de grupos político-religiosos y sus respectivos líderes de opinión, los cuales se han autoproclamado defensores de la vida y la familia, erigiendo discursos, ocupando cargos en el Estado y desde ese lugar, fomentando manifestaciones públicas para expresar su férrea oposición a lo que denominaron “ideología de género”.
¿qué es lo que se ha instalado en el sentido común de las personas al hablar sobre una lucha contra la “ideología de género”?
ir contra la “ideología de género” para las personas significa defender la inocencia de las infancias en lo que a sexualidad se refiere, es defender los roles tradicionales de los miembros de la familia, resaltando la complementariedad (no intercambiable) del rol proveedor de los integrantes masculinos y del rol reproductivo y de cuidado de las integrantes femeninas del núcleo familiar, es defender el “orden natural” y “la familia tradicional” necesariamente heterosexual, ya sea con argumentos religiosos o apelando a las libertades económicas, políticas, de culto, de expresión, etc.
Por su lado, el enfoque de género es un término que abarca el análisis y el necesario cuestionamiento de todo lo anteriormente mencionado. Comenzando por el término género, entendido como el conjunto de características, permisos y prohibiciones que se le atribuyen a un ser humano en razón de la forma de los genitales con los que nace, es lo que nuestras culturas depositan sobre la base biológica que construye los modos de “ser mujer”, ”ser hombre” o un intermedio entre ambos (como en ciertas culturas mesoamericanas, oceánicas y asiáticas). El enfoque de género, por lo tanto, identifica las interrelaciones entre las personas y los papeles que se les asignan socialmente por sus características corporales, y como influyen en el desarrollo individual y colectivo, en los aspectos económicos, políticos y sociales, a nivel nacional e internacional.
Cuando entendemos de qué se trata el enfoque de género podemos deducir que no existe relación con la llamada “ideología de género”. Superficialmente la lucha contra la “ideología de género” tiene loables intereses conservadores (idea compartida con algunas comunidades de fe), que pueden asumir la lucha contra la “ideología de género” como parte de su misión evangelizadora. Sin embargo, se pone en evidencia que son los grupos político-religiosos que dicen estar en contra de la “ideología de género” y sus liderazgos los que han construido discursos de miedo, instrumentalizando principalmente las legítimas preocupaciones por las infancias, discursos que se nutren de noticias falsas y estadísticas manipuladas, confundiendo deliberadamente los términos “género”, “sexo”, “sexualidad”[1], “educación sexual integral” con “iniciación sexual”, “homosexualización”, ”libertinaje sexual”, etc. Estos discursos de miedo condicionan a las personas y comunidades que los asumen como verdades absolutas, decantándose en actitudes y acciones de rechazo y hasta violencia hacia quienes creen que están a favor de la “ideología de género”, reproduciendo y defendiendo el machismo, la misoginia, la homofobia y la violencia de género. Asistimos así, a la sensación progresiva de polarización de la población, dentro de la cuál se encuentran las comunidades de fe, en medio de una cultura de la desinformación, perdiéndose numerosas y valiosas oportunidades de colaboración entre organizaciones que buscan el bienestar y desarrollo de la sociedad en general ¿Qué podemos hacer frente a esta realidad?
Por: Betsabeth Cóndor V.
[1] Es importante tener en claro que el género no es igual al sexo. El término “sexo” está más relacionado con la diferencia de características corporales entre seres humanos machos y hembras, mientras que la “sexualidad” es la forma o expresión de la identidad sexual que se va desarrollando con la persona
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